Año completo marcado por la covid, pero la rueda de la política no se detiene. 2021 ha sido también año de congresos de partidos (PSPV, PP, Bloc y EUPV). Y año de renovación. Los principales responsables del Consell continúan seis años después (Ximo Puig y Mónica Oltra), pero PP, Ciudadanos y Unides Podem han visto en 2021 una renovación completa de liderazgos. Isabel Bonig ya es historia en la derecha valenciana. Se fue con lágrimas y disculpas a Rita Barberá. Y sin ocultar su dolor. Pero la dirección nacional del PP quiso empezar a pintar el cartel de las próximas elecciones autonómicas (en 2023, si no hay adelanto, que hoy no lo parece) y eligió al presidente de la Diputación de Alicante, Carlos Mazón, ex alto cargo de la etapa de Eduardo Zaplana muy próximo al actual número dos del PP, Teodoro García Egea. Mazón tiene el reto de darse a conocer sin tener el trampolín de las Corts.
Toda la derecha española se vio agitada este año por el fracaso de una moción de censura en Murcia contra el PP, que provocó a su vez la ruptura del gobierno de Madrid y la victoria arrolladora de Isabel Díaz Ayuso. La onda expansiva de Murcia es clave para entender el año político en España. Los efectos llegaron a la Comunitat Valenciana cuando el líder de Ciudadanos, Toni Cantó, abandonó ese barco para subirse al de Ayuso. De las Corts pasó a dirigir una Oficina del Español en Madrid y a convertirse en una alargada sombra sobre Mazón.
Otra consecuencia de la movida primavera en Murcia y Madrid fue la caída del hasta hace poco valenciano más poderoso en Madrid. José Luis Ábalos, ex mano derecha de Pedro Sánchez, exministro y exsecretario de Organización del PSOE, veía en julio cómo quedaba despojado de cargos institucionales y orgánicos. El presidente daba por sorpresa un giro político y la que se veía beneficiada era la alcaldesa de Gandia, Diana Morant, convertida en la única ministra valenciana e instalada, de la noche a la mañana, en la carrera por la sucesión de Puig. La caída de Ábalos (y la gestión de la covid) afianzaba a su vez la relación entre Sánchez y el líder valenciano, ahora con conexión directa y con proyectos que transitan por el mismo carril.
En 2021 solo han quedado dos candidaturas claras para las próximas elecciones autonómicas: Puig por los socialistas y Mazón por los populares. El resto están por definir. Ciudadanos deberá decidir si opta por María Muñoz, la síndica Ruth Merino o experimenta otras vías, donde entraría un acuerdo preelectoral con el PP. En la izquierda hay muchas puertas abiertas. En especial, tras la irrupción poderosa de Yolanda Díaz en la escena estatal después del adiós de Pablo Iglesias de la jefatura de Podemos.
La plataforma transversal que lazó en el Teatro Olympia de València al lado de Oltra y de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, está por ver cómo se aterriza electoralmente y qué hace Més (el nuevo nombre del Bloc, otro de los hechos del año), aliado de Más País e Íñigo Errejón. La despedida del síndic de Compromís, Fran Ferri, abre otra vía de cambios con Vicent Marzà a la expectativa de un nuevo rol político.
Sí que se sabe que el podemismo valenciano está al lado del proyecto de Díaz. En esa posición está tanto la coordinadora, Pilar Lima, y síndica (apartó a Naiara Davó al comenzar el año), como el principal cargo institucional, el vicepresidente segundo, Héctor Illueca, que en septiembre asumió el puesto tras la renuncia de Rubén Martínez Dalmau por las desavenencias con Lima.
2021 ha sido el año, por los pelos, del esqueleto de una nueva financiación autonómica. La propuesta del Gobierno de criterios de población ajustada ya es algo, pero no elimina las dudas sobre si supondrá para la C. Valenciana dejar de estar infrafinanciada. El corredor mediterráneo está como estaba, avanzando pero sin verse el final próximo, mientras las España radial continúa su expansión. Las Cercanías se han destapado como gran erosionador de la gestión por la sucesión de problemas sin solución a la vista.