Benimodo, el oasis pacífico de Estellés

Vicent Andrés Estellés llegó a la localidad de la Ribera de la mano de Didín Puig tras unos años convulsos y dejó una profunda huella

El ayuntamiento le dedicó un parque y creó en 1987 unos premios literarios que se mantienen y se entregan este sábado

Estellés y Manolo Bertí, en el centro, en la segunda edición de los premios, en el año 1988.

Estellés y Manolo Bertí, en el centro, en la segunda edición de los premios, en el año 1988. / Fondo familia Estellés

Carles Senso

Vicent se refugia en Benimodo. Busca el silencio, salir del foco, proteger a su familia. Aquellos que lo han amenazado e incluso han actuado contra aquello que él simboliza, han puesto bombas contra otros intelectuales. El ambiente está muy caldeado a principios de los ochenta, más si cabe tras recibir el Premi d’Honor de les Lletres Catalanes. La localidad de la Ribera le ofrece todo lo que busca. Así se lo ha «vendido» su amiga Didín Puig, una enamorada de su localidad. La familia Estellés compra una casa en la calle Bertí, prácticamente pegada a la de Didín. Diez metros las separan. Una vivienda que sigue hoy habitada por su hija Carmina y allí continúan su mesa de escritura, fotos o cuadros. 

Vicent Andrés Estellés, al fondo, en la inauguración de la biblioteca de Benimodo.

Vicent Andrés Estellés, al fondo, en la inauguración de la biblioteca de Benimodo. / Fondo familia Estellés

La relación entre Puig y Estellés comenzó tras leer la primera una versión francesa de los poemas del escritor de Burjassot. Años más tarde lo buscó en su residencia veraniega del Perelló y ahí iniciaron una amistad que se prolongó de por vida. De hecho, Estellés ya visitó Benimodo para acompañarla en la triste pérdida de su madre. Según relató Puig pasados los años: «Vicent se enamoró de Benimodo. Fue así como yo propicié el acuerdo entre Vicent e Isabel con unos vecinos del pueblo para cambiar el apartamento que poseían por una casa en Benimodo. La familia Estellés buscaba otra residencia por los problemas de asma de Isabel, que la humedad del mar agravaba, y la mala comunicación que tenían en el Perelló, puesto que ninguno de los dos conducía». 

Estellés llega a Benimodo y se muestra como un hombre tranquilo, dialogante y cívico

Estellés llega a Benimodo y muestra, más que al intelectual, a un hombre tranquilo, dialogante, cívico. Enseña a una persona que se adapta rápido. A un vecino más. Tomaba el café a sorbos cortos, recuerdan. Tiene tiempo, su legado ya es inacabable. El «homenot» es persona. Sin embargo, su privilegiada mente no para y su producción crece en la localidad ribereña con «Temps a/de Benimodo (1982-1983)», que forma parte del «Mural del País Valencià»; y el cuento infantil «Aventura d’un dia de mercat (1987)», inspirado en Benimodo. Estellés llega a principios de los ochenta, cuando el municipio tiene poco más de 1.700 habitantes. Se respira el azahar de la naranja, la filosofía agrícola, la vecindad cuasi familiar. Benimodo crece poco a poco a la falda de dos mastodontes (vistos desde los ojos benimodinos) como Carlet y l’Alcúdia

Placa commemorativa en la casa de Estellés en Benimodo.

Placa commemorativa en la casa de Estellés en Benimodo. / Levante-EMV

El ayuntamiento, con Manuel Bertí de alcalde, puso su nombre en un parque y creó unos premios literarios a él consagrados. Se buscaba promover tanto la literatura como el valenciano entre los estudiantes. Se convocaron por primera vez en 1987 y mientras estuvo en vida siempre los presidió. Pronto se popularizaron y fueron muchos los trabajos presentados. Ya en la primera etapa se publicó, haciéndose cargo el ayuntamiento, un libro recopilatorio de las diez primeras ediciones de premios, con el título «Temps a Benimodo». Desgraciadamente, en 1999 se vio cortada su continuidad y solo se recuperó en 2014 cuando, ya con Paco Teruel en la alcaldía, hizo suya la reivindicación de Didín Puig para recuperar los premios y potenciarlos. Hasta hoy. 

Estellés, en el centro, en la tercera edición de los premios literarios, que también presidió.

Estellés, en el centro, en la tercera edición de los premios literarios, que también presidió. / Fondo familia Estellés

Estellés dedica varios poemas a Benimodo (como también a las vecinas l’Alcúdia y Carlet). Es el caso de «Temps de Benimodo», «Benimodo», «Carlet» o «Em prohibeixen Carlet», en el que habla sobre la censura.  

Escribe: «Benimodo, lluminós i tranquil, petit, blanc de calç damunt del fang, poble fruiter, on, abans, plantaves el forment. Era secà. Avui, sembla miracle intacte i vell, tot de tarongers i d’altres fruites hi és. Poble on m’estimaria de morir, en arribar-me el moment. I que un jorn m’enterrassen entre música i precs».

Encantado con Benimodo

Estellés se mostró desde el principio encantado con Benimodo y su gente y en sus memorias escribe: «M’ha emocionat el fet que el paràgraf darrer, resum ideològic de l’article, palesés, un altre cop, el meu amor, autèntic de debò, envers Benimodo, el poble on la meua família i jo hem trobat la pau i la tranquil·litat que cercàvem, on escric aquestes ratlles, possiblement maldestres, però sinceres de la creu a la data». 

Y el día a día en Benimodo se convierte en literatura universal, en boca del poeta valenciano más importante de la contemporaneidad: «Dues donzelles boniques viuen davant, davant de la meua casa, pintada de blanc. Passen tot el dia cantant, parlant. Al capvespre surten recolzades a l’amant. Els desitge tota la vida, amants, amants. El gesmiler de casa meua està cremat».

Acto de recuerdo en la casa del poeta, con su hija, en una edición anterior de los premios literarios.

Acto de recuerdo en la casa del poeta, con su hija, en una edición anterior de los premios literarios. / Levante-EMV

Su casa, como antes había pasado con Didín Puig o Rafael Armengol, se convierte en sede de reuniones de la intelectualidad valenciana y a menudo le visita su buen amigo el cantante Ovidi Montllor. Benimodo, epicentro de la cultura valenciana. 

Estellés fallece el 27 de marzo de 1993, a los 68 años, pero su legado sigue muy vivo en Benimodo que este sábado celebra la gala de entrega de los Premios Literarios dedicados a su figura. Han confirmado asistencia, además del alcalde, Paco Teruel, que también ejerce como diputado de Cultura; la secretaria autonómica de Cultura, Pilar Tebar; el director general, Miquel Nadal; la presidenta CVC, Dolors Pedrós; el subdirector general de Política Lingüística, Vicent Satorres; y el director de la Institució Alfons el Magnànim, Enric Estrela; además de varios alcaldes y alcaldesas de municipios de la Ribera.