Análisis

En los circos no construyen puentes

Hace un año, en Corts se hablaba de grandes acuerdos. Hoy no se atisban puentes. Lo de ayer refuerza la sociedad de la ruptura

Debate de Política General en las Corts.

Debate de Política General en las Corts. / M.A. Montesinos.

Alfons Garcia

Alfons Garcia

Rostros. Tomen nota los protagonistas de ayer. Los del debate de 2022 están hoy fuera del primer plano en Corts. Todos. La política va muy rápido, quizá van a tener pocas oportunidades para hacer algo e intentar pasar a la historia. Lo de ayer no es el peor ejemplo de política, se desarrolló dentro de los márgenes razonables, pero ni mucho menos es el mejor.

Entendimiento. Hace un año, Puig y Mazón se cruzaron ofertas de grandes acuerdos. Hoy no se atisban puentes. Al contrario, lo de ayer refuerza esta sociedad de la ruptura. Lo de ayer refleja que la división sigue avanzando. Lo de ayer presenta una Comunitat Valenciana partida que uno diría que no es real, pero que a ver si acaba siéndolo de tanto darle pie. Lo de ayer invita a situarse en un lado u otro. ¿En qué lado está usted? ¿De quién es delegado? ¿De Moncloa y Pedro Sánchez o de Génova y Feijóo? ¿Es de la quita de la deuda o del fondo de nivelación? ¿De la concordia o de la memoria democrática? ¿Del tren de Bejís o del accidente del metro de València? ¿Es de los que piensa que va bien en empleo y economía por el Gobierno o el Consell? Igual un día hacemos una raya en medio de la C. Valenciana y acabamos unos y otros en un lado o en otro.

Oportunidades. Hay pocas posibilidades de que se produzcan, pero la larga sesión de ayer deja resquicios para los puentes, si se quieren, espacios donde lo ofrecido por el líder del PP no está muy lejos de lo escuchado en boca de Ximo Puig en debates pasados: despoblación, industrialización, campo, inversiones, incluso medidas educativas como reforzar la autoridad del docente, o la financiación autonómica, si hubiera ganas de entenderse.

Vox. Carlos Mazón dedicó al partido aliado hasta hace unas semanas toda clase de mimos. Posiblemente es el intento de atar los presupuestos de 2025. Así que, en tres horas y pico de discurso, el president pasó de puntillas por aquellos asuntos que pudieran herir la sensibilidad de Vox o se pudieran interpretar como un desmarque. Violencia machista, memoria (o concordia), inmigración y cambio climático fueron asuntos pasajeros en su mirada sobre la Comunitat Valenciana en 2025. En cambio, realzó la visión compartida sobre «la invasión pancatalanista». Los bloques ganan.

Doctrina. «No estoy al servicio de ninguna ideología», dijo Mazón. «La doctrina se ha acabado», zanjó sobre la política educativa. Pero rebajar la obligatoriedad del valenciano también es doctrina. No es ni más ni menos bueno, dependerá de los ojos, pero doctrina es. Turismo, construcción, campo, reindustrialización fueron pilares económicos que destacó Mazón bajo el principio de desmontar trabas y abrir la mano a la actividad económica. Tan doctrina es andar como desandar.

Formas. Desde el manejo de los tiempos, en este debate ha habido mucha retórica y espectáculo y poco debate de verdad, entendido por intentar entenderse. Había un jugador de balonmano rumano que contaba que en tiempos de tiranía soviética, al tirar un penalti, el resultado importaba tan poco que el público le gritaba «circo, circo» para que regalara florituras. Pues eso: a ver si acabamos pidiendo circo porque nada importa. En los circos hay trapecios, pero no puentes.

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