Opinión | La ventana

La escapadita

Acude Sánchez con Begoña a los cines Verdi para ver un drama basado en hechos reales. Apoyado en su inclinación epistolar también podía haberse decantado por una comedia romántica, pero escasean es cierto.

Los cuidadores del presi han querido enfatizar normalidad cuando lo menos habitual que se despacha es que ambos se dirijan entre semana a la fila correspondiente como una pareja cualquiera.

No ha faltado por supuesto la difusión de cuidadas imágenes, tanto que el operario clica las entradas sin poner gesto alguno de sorpresa cuando acceden por el hall desierto a la proyección de una historia que está siendo de las que más vienen recaudando.

Ni que decir tiene que han llovido filípicas de todos los colores entre las que podría calificarse de más suave la que da por seguro que fijo que «habéis entrado con la peli empezada para no ser abucheados».

A saber cuánto cobran los asesores tal como está el patio por idear una escapada de final previsible.

El desenlace de la legislatura es una tómbola, tom-tom, tómbola. «La dignidad no es algo abstracto -ahí va el ensayista-, es la lucha por el agua, luz, Correos, sanidad y educación pública. Salgo emocionado de ver El 47, un homenaje maravilloso a la España plural y trabajadora que construyeron nuestros padres, madres, abuelos y abuelas». Tiene mucho cuidado en no señalar.

A diferencia de él, ha tenido que ser el actor que comanda la revuelta en su tierra el que explote: «Hay que hablar de los “otros catalanes”, construyeron Cataluña con sus manos, literalmente».

Los de Junts, por ejemplo, cuentan con fórmulas para dejar patente que no están por la labor de dar pábulo a monsergas y así han tumbado la ley de alquiler de temporada en medio de la zozobra en cuanto a acceso a la vivienda se refiere con tal de hacerse valer.

También es verdad que te detienes en observar con detalle al grupo y no hay más que propietarios.

El oscuro objeto de deseo de Llarena y al que no le pierde ojo hoy es inquilino. Con el mando a distancia le basta y le sobra al galán. n

Suscríbete para seguir leyendo