Opinión

¿ Una Europa sin agricultores?

Cristóbal Aguado

Nadie se queja sin motivos. Desde AVA-ASAJA ya lo estábamos avisando. Solo en los últimos cuatro años hemos convocado más de veinte protestas, entre ellas multitudinarias tractoradas en Valencia y cortes de carreteras como las de estos días. Cuando hace dos años colapsamos Madrid con un potente 20M, el resto de países europeos permanecían callados. Pero ahora tenemos a todo el sector agropecuario de Europa en la calle, incluida la agricultura continental, lanzando un grito de auxilio, reclamando diálogo a la clase política, que se nos escuche y que rectifiquen sus políticas.

La aprobación sistemática por parte de Bruselas –con el visto bueno e incluso la complicidad de los gobiernos como España– de leyes totalmente contrarias a la opinión del sector agrario ha acabado por desbordar el vaso y decir hasta aquí hemos llegado. Ver cómo los jóvenes se van del campo, cómo los mayores desaparecen, cómo los campos se abandonan, cómo la calidad de vida de los productores empeora, cómo el despoblamiento rural se acelera y cómo la garantía de una soberanía alimentaria europea se va como el humo, son motivos más que suficientes para retomar con más fuerza que nunca las protestas.

Estamos en un momento decisivo, y más con el cambio climático que la comunidad científica anuncia. Es preciso acabar con el ciclo europeo antiagrarista y volver a la preferencia comunitaria, a unos acuerdos con reciprocidad, una menor burocracia y una normativa medioambiental adaptada a la realidad y al ritmo que requiere el campo. Es preciso que las personas inteligentes empiecen a brillar más y que las personas radicales que tienen intereses ideológicos desaparezcan del mapa. Es momento de decidir si queremos una Europa con agricultores o sin agricultores, con seguridad alimentaria o periodos de escasez en el futuro. No hay garantías, no hay nada asegurado respecto de la disponibilidad de alimentos, ni de su calidad, ni de su precio.

Es evidente que Bruselas se ha ido olvidando de los años del hambre después de la II Segunda Guerra Mundial. La pandemia de la covid fue un buen recordatorio de que los agricultores y ganaderos somos un sector estratégico. Hay que rectificar que todavía estamos a tiempo. Ya hemos puesto encima de la mesa de la Generalitat, el Ministerio de Agricultura y la Comisión Europea nuestra hoja de ruta. Y no pararemos hasta lograr que sus promesas se transformen en hechos.

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