Fallece el decano de los artistas falleros

Eduardo Chinchilla tenia 90 años y era uno de los representantes de la "generació del cartró"

Chinchilla, en el acto gremial de 1997.

Chinchilla, en el acto gremial de 1997. / Gremio Artistas

Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

El Gremio de Artistas Falleros ha notificado el fallecimiento de su decano: Eduardo Chinchilla Soler. Una noticia que entristece sobre todo porque significa perder en vida, que no en memoria, a otro de los miembros del oficio que pertenecen a otra época. El propio gremio en su comunicado recuerda que "será siempre parte de una generación irrepetible de artistas falleros que hicieron grande nuestro arte a base de saber hacer con el cartón y la madera tradicionales". Se acabará, de este modo, las felicitaciones habituales que le hacía el Gremio a través de sus redes sociales remarcando el hecho de ser el artista vivo más mayor de su nómina de creadores de fallas. 

Y se le destaca porque Chinchilla, que se ha ido con 90 años, no fue un artista de élite. Es verdad. De hecho, su obra más alta fue una en Primera A, de Reino de Valencia-San Valero, coparticipada con Alberto Muñoz, con la que consiguió el sexto premio. Su producción en València eran quintaesencia de fallas de barrio, de tamaño medio, en comisiones tan dispares geográficamente como Pérez Galdós-Calixto III, Sevilla-Denia, Trinitat-Alboraia, San José de Pignatelli, Barraca-Travesía del Rosario o Avenida Burjassot-Serra d'Agullent, donde firmó su última falla en el año 1990.

Chinchilla, en una imagen retrospectiva

Chinchilla, en una imagen retrospectiva / GAF

Un periplo de algo más de treinta años de profesión (los años sesenta, setenta y ochenta) en la que las fallas tenían una técnica muy determinada, la de "tirar de cartró", con la que se surtían tanto las fallas de élite como las modestas. Y que protagonizó esa generación de artistas, los "cartoneros". Que, por otra parte, pudieron desarrollar el oficio en un contexto nunca próspero, pero tampoco ahogado, como desde hace años se lleva sufriendo en la profesión y que, sin ir más lejos, volvió a señalar el ex maestro mayor José Latorre al anunciar el cierre de su taller. También plantó fallas en poblaciones y, como suele ser habitual en la trayectoria de estos profesionales, tenía versatilidad suficiente como para poder trabajar en otros cometidos artísticos. 

Como curiosidad, Chinchilla tiene uno de los premios más altos jamás concedidos en la fiesta: un premio 36º en el año 1963, con la falla plantada en Sevilla-Denia. 

Falla plantada en la Plaza de la Tienda y recreación de la misma, este verano, 50 años después.

Falla plantada en la Plaza de la Tienda y recreación de la misma, este verano, 50 años después. / Gremio Artistas / M. Domínguez

Otra curiosidad no menos llamativa es que plantó la primera falla de la Plaza de la Tienda, hace ahora 50 años. La comisión de Benimàmet hizo una versión de la misma el pasado mes de junio, coincidiendo con la fiesta de San Juan, como inicio de sus actos del cincuentenario. 

La capilla aardienteestá instalada en el Tanatorio Atrium de Campanar. Hoy de 16 a 19 horas y mañana martes de 9 a 11. La misa será al acabar este servicio en el mismo tanatorio.