CANDIDATAS A FALLERA MAYOR DE VALÈNCIA 2025

Orgullosa heredera de la historia de la Alquería Molí del Tell

Estela Martínez Monzó

Falla Plaza Segovia-Dr. Tomás Sala

27 años

Estela Martínez representa no sólo a la falla de la Plaza de Segovia, sino a una familia que «ya estaba allí» antes de nacer la comisión, el barrio y casi todos sus habitantes.

Estela Martinez Monzo (Plaza Segovia-Dr. Tomas Sala).

Estela Martinez Monzo (Plaza Segovia-Dr. Tomas Sala). / Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

Los barrios residenciales, los que han crecido en las décadas anteriores, son capaces de retener y mantener la memoria de lo que se ha quedado atrás. Estela es uno de esos casos. Sí: es hija de la plaza de Segovia, pero ellos estaban allí mucho antes de que entrara la primera grúa. Es pedigrí y orgullo. «Mis bisabuelos eran los dueños y propietarios de, para mi, una de las alquerías más bonitas del barrio L’alqueria del Molí del Tell». Está al ladito de lo que ahora es el Parque de la Rambleta. «Mi abuelo y sus hermanos siempre vivieron allí toda su infancia y cuando mi madre, mi tía y todos mis tíos eran pequeños era el punto de encuentro familiar».

Estela, recién graduada

Estela, recién graduada / Instagram

Estela, apoyada en la preselección

Estela, apoyada en la preselección / Moisés Domínguez

Estela, en la Gala Fallera

Estela, en la Gala Fallera / Falla Segovia

El relato es altamente evocador. «Dentro tenían el molino para hacer el pan, tenían animales... hasta que nos la expropiaron y hoy en día es del ayuntamiento». Y de aquellos muros se tuvieron que mudar unos metros más allá, a lo que es, desde hace algo más medio siglo, la Plaza de Segovia. «Mis abuelos viven en el patio pegado a la falla. Mi madre es fallera desde el segundo año de existencia de la comisión». Y allí llegó su padre «porque era de infantil de Islas Canarias-Trafalgar, luego estuvo sin ser fallero hasta que se apuntó a la de mi madre». 

Mamá en 1991; ella, en 2007

Estela es la nueva generación, integrados en esa vida de barrio que marca la falla. «Mi madre fue fallera mayor en 1991 y yo infantil en 2007». Reconoce que le ha quedado una asignatura pendiente: «llevar su traje. Porque además tiene su historia, ya que la tela era la misma que llevaba una pareja de la corte de honor de ese año». Parece premonitorio. Eso y que «somos apasionadas de la indumentaria. De ir a comprar pieza por pieza, de llevarla y, sobre todo, de cuidarla». 

Este año ha sido fallera mayor ya adulta en el año después del cincuentenario. Sin pelear por haber sido la fallera mayor de las bodas de oro «porque fue una chica que tenía 50 años, tantos como la falla y que era fallera desde la fundación. Era la mas adecuada». Y eso que gana, las tenia todas. «Tantas como que desde que acabé el año de infantil ya quería serlo». Diecisiete años de espera que no es nada antes de ganar la plaza por votación. 

Noche de Estelas

Tiene nombre de fallera mayor de València y, siendo poco común, quiso el destino que hubiera otra Estela entre las falleras de su sector. «De Joaquín Navarro-Carrícola», por lo que fueron las centésimas de segundo más largas de su vida. «Salí cuando escuché bien el apellido. De todos modos, María Estela lo hizo muy bien a la hora de pronunciarlo nítidamente». Ahora tiene motivos para estar aliviada y vivir la experiencia de las pruebas. 

En lo profesional, cumple etapas. «Soy Maestra de Educación Infantil. Trabajo en el colegio Giorgeta». Un paseíto desde el barrio. «Es un concertado y estoy en el aula de tres años como profesora de apoyo». Con la intención de «seguir creciendo y llegar a ser profesora titular y presentarme a una oposición».

Pero ahora es tiempo de que Estela siga la estela de Estela.