CANDIDATAS A FALLERA MAYOR DE VALÈNCIA 2025

La baza «ingeniera» para revivir las sensaciones que tan bien sentaron en 2022

María Almero Cobo

Falla Ingeniero José Sirera Pío IX

24 años

Además de ser «la delegada de infantiles de Nerea López Maestre», María inicia el curso escolar con una plaza fija bajo el brazo y la esperanza de redondear su año.

Maria Almero Cobo (Ingeniero Jose Sirera-Pio IX).

Maria Almero Cobo (Ingeniero Jose Sirera-Pio IX). / Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

Moisés Domínguez

El día que empieza el curso escolar puede decirse que María Almero ha llegado a las oposiciones a fallera con una tutoría bajo el brazo, la que le dieron otras oposiciones, las profesionales, dedicadas a la enseñanza. Y es por ese motivo que en su rutina ahora se marca un viaje diario a Sot de Chera para impartir clases en el Centro Rural Agrupado La Serranía, a niños, todos juntos, de entre dos y cinco años. Pero con la tranquilidad del trabajo asegurado.

María Almero, en el principio de todo, su proclamación junto a Chloe, también preseleccionada

María Almero, en el principio de todo, su proclamación junto a Chloe, también preseleccionada / Falla Ingeniero José Sirera

Maria Almero, con su indulto

Maria Almero, con su indulto / Falla Ingeniero José Sirera

Viene, pues, de unos meses mejor imposible, a la espera de rematarlos en la Fonteta y, por consiguiente, preguntarse qué hacer con una misma. Es la recompensa a haber optado por ser Maestra de Educación Infantil con máster en Pedagogía Terapéutica. Hasta entonces había estado «trabajando en un colegio como personal asistente terapéutico de un niño con trastorno del espectro autista». Es decir, compartir con él el día a día del colegio para «mejorar su autonomía y sus relaciones sociales. Era en la Escola Gavina de Picanya. He estado con él varios años, la verdad, y el momento de completar la etapa con él es complicado. Se les coge mucho cariño». 

Vaya primer día de máster...

Como ha explicado, la carrera la reforzó con el máster. Y echando la vista atrás, ese curso especializado empezó un día de octubre de 2021. O sea, «el día que eligieron a Nerea López fallera mayor infantil de València. Como era el primer día del máster fui a clase, aunque estuve siguiendo el acto con el móvil por internet. Y la verdad es que, en cuanto vi que era ella la elegida... lo siento, pero me dio igual el máster y me fui al casal. Son cosas que pasan una o muy pocas veces en la vida. Además, yo fui su delegada de infantiles cuando fue fallera mayor de nuestra comisión». 

A la falla del grupo de amigas del colegio

Ingeniero José Sirera busca repetir laureles, ya que lo bueno, gusta. Ella se incorporó a la comisión infantil con ocho años. «Primero fui de la falla Creu Coberta, debajo de mi casa. Pero al final el grupo de amigas que fui teniendo era de Ingeniero, con lo que cambié. Estoy muy feliz allí. Somos una comisión humilde, muy familiar». Tuvo que echar mano de la ayuda materna, porque no deja de ser un paseo y, siendo niña, los caminos para llegar ya se habían convertido en el Bulevar Sur. «Si. Son diez minutos andando desde mi casa, pero mi madre siempre me llevaba. Y eso le permitía estar tranquila porque he pasado los días enteros, uno tras otro, en la falla». 

Una llegada trece años después

María es «María, a secas». Y se une a una característica en la que han coincidido varias preseleccionadas: llegar a la vida más tarde de lo previsto. «Si: mis padres tuvieron a mi hermana mayor, y querían tener más». Pero el tema se complicó, pero debe ser que lo bueno se hace rogar: «nací trece años después. Eso tiene la ventaja de que casi puedo decir que he tenido dos madres. Sólo puedo decir que mi hermana me ha tratado como si fuera su hija. Me ha llevado a todo y siempre ha sido para mi una forma de ir por un camino muy bueno». Al alcance de la mano tiene otro camino, diferente, pero no menos apasionante.