Fariseos dentro del templo

Alberto Barata

Los sindicatos tienen una serie de actividades, pagadas por el usuario, directamente dirigidas a la preparación de oposiciones. Esto es un elemento de ingreso monetario para el funcionamiento del sindicato. Entonces, ¿donde está la objetividad en cuanto a su decisión de puesta en práctica de estas oposiciones, si con esos asuntos se ganan dinero si se lleven o no acabo?. Es una pregunta con respuesta, valga para lo que valga el asunto está decido por sus consecuencias.

Eso era uno y ahora el dos. Irrisible resulta que con la financiación que reciben los sindicatos sumisos, rémoras del poder, lo que hacen, opinan o parecen los sindicatos deban de decidir sobre éste.

Como cambió la política cuando dejaron de importar las ideas y los dineros y el poder comenzaron a mandar. Si deciden si se lleva acabo o no los actos, cómo son entidades publicas, deberían de permanecer – hasta un tonto lo sabría – fuera de sus consecuencias económicas, digamos, existenciales por su unión con el poder gubernamental.

Vergonzoso, porque no quiero pensar que sean tan torpes de no darse cuenta. Saben de su descaro y arbitrariedad pero no les importa.