Opinión | Reflexiones
Informe Draghi: ¿Las vísceras de Europa?
Necesitamos de forma urgente que los mejores que están en la sociedad civil puedan expresar su voz y sus proyectos ahogados por las élites políticas
Todavía resuenan en el marco de las instituciones europeas las palabras lapidarias de Mario Draghi en julio de 2012: «Dentro de nuestro mandato, el Banco Central Europeo hará lo necesario para preservar el euro. Y créanme, será suficiente·. España estaba a las puertas de una quiebra técnica y el euro a punto de estallar. Sus palabras contuvieron la crisis y el proyecto económico de la Unión siguió y sigue en pie a trancas y barrancas.
En el plano político y social estamos bajo respiración asistida al no saber dónde dirigir nuestros pasos ante la asfixia que nos producen Rusia y China, por una parte, y la relación atlántica con EE.UU. en perpetuo cambio y una América Latina convulsa e imprevisible, sin olvidar qué hacer con los países islámicos y la inmigración africana. Ante este avispero, se requieren grandes líderes, faros que nos alumbren, que sus palabras sean capaces de comprender lo que somos y hacia dónde tenemos que dirigirnos.
Hoy, precisamente, carecemos de esto, somos una sociedad huérfana de ideas y proyectos que puedan atisbar el futuro con esperanza y describir nuestras vísceras de forma adecuada y justa. Mario Draghi, con sus aciertos y errores, es de ese tipo de personas que les envuelve un aura de autoridad, de determinación, precisión y solvencia como pocos. Cuando habla suele hacerlo sin papeles, con un inglés perfecto, mirando a la cámara como si se estuviese dirigiendo a cada uno de los espectadores que le están viendo. Sin embargo, cuando el pasado 9 de septiembre presentó su informe sobre la competitividad se mostró como un gigante con pies de barro. Su diagnóstico es impecable.
Una situación que está a la vista de todos: en términos per cápita el ingreso disponible real en EE.UU. ha crecido el doble que la UE en lo que va de siglo. En España esto es más sangrante cuando ni siquiera el incremento del nivel de empleo que hemos alcanzado consigue tapar el malestar que acarrea en las capas medias de nuestra sociedad. No olvidemos que desde el año 2000 nuestra productividad ha subido sólo un 4%, en EE.UU., por el contrario, un 40%, sin olvidar que los salarios vienen marcados por la productividad. O elevamos nuestros niveles de producción o nos veremos en la tesitura de poner palos en las ruedas de nuestro modelo social porque no podremos financiarlo.
Por ello tenemos que trabajar para romper la brecha tecnológica eliminando el exceso de regulación, los elevados impuestos y los numerosos desincentivos a la inversión.
Pero su figura comienza a decrecer cuando señala que todo ello se tiene que hacer con una partida de 800.000 millones de euros al año provenientes de financiación pública sin contar con el capital privado. Medida inviable ante unos países con unas deudas descomunales y los del Norte sin ánimo de aportar ni un solo euro para no seguir endeudándose. Más allá de los estados están las ideas innovadoras, las que nos cambian y alteran el porvenir de la humanidad. Necesitamos de forma urgente que los mejores que están en la sociedad civil puedan expresar su voz y sus proyectos ahogados por las élites políticas. Estas son nuestras vísceras y necesidades más apremiantes. De no hacerlo, seremos pasto del olvido y de la más absoluta indiferencia. n
- Las ciudades valencianas se preparan para el tasazo de basura que disparará el recibo de los vecinos
- Imserso 2024-25: Todo lo que debes saber para reservar los viajes este lunes
- Los detalles de la boda de la hija de Camps: invitados, vestido de diseño, y el emblemático lugar del convite
- Hemos dormido en el río con una máscara de oxígeno y un niño de 7 años
- Todas las fotos de la boda de la hija de Francisco Camps
- Preciosa boda de Isabel Camps y Giovanni Bonavera en Les Arts
- Espectacular cogida en la suelta de vacas de Algemesí
- Viajar hoy en los buses de la EMT es gratis con motivo del Día sin Coche