Pasapalabra sigue adelante entre una gran expectación por los intensos duelos que, desde hace algún tiempo, protagonizan los actuales concursantes: Manu y Nacho Mangut.
No es para menos, porque ambos son excelentes participantes que hacen gala de una extensa y amplia preparación. Ninguno de los dos defrauda y prueba de ello son los últimos roscos vividos en el programa. Sin embargo, uno de ellos, Manu, parece atravesar un bache y, últimamente, se enfrenta a una racha nefasta.
Condenado a la silla azul de Pasapalabra
En el último programa, comenzó en la silla azul debido a que había perdido el Pasapalabra anterior. Así que Manu se tuvo que ver las caras con un nuevo concursante que llegó pisando fuerte y dispuesto a vender cara la silla para participar de pleno derecho en el espacio.
Pese a estas dificultades, consiguió vencer y volvió a ocupar su lugar en el equipo azul para alivio suyo y de todos los que lo consideran ya como uno más de la familia. Las pruebas previas al rosco se desarrollaron con toda normalidad y no fue hasta el examen final del programa cuando Manu empezó a tener dificultades.
Aunque empezó mejor que su rival, Nacho Mangut, quien comenzó la prueba con un solo acierto y luego un turno en blanco, lo cierto es que Manu pronto se atascó también.
Su contrincante, sin embargo, pisó el acelerador a fondo a mitad de la prueba, cuando respondió correctamente a 9 definiciones consecutivas. Mientras tanto, Manu iba muy poco a poco y, como mucho, conseguía cuatro aciertos seguidos.
Nacho Mangut todavía hizo otro exitoso turno de 5 aciertos consecutivos antes de llegar a la segunda vuelta del rosco de Pasapalabra, vuelta que afrontó con 19 aciertos en su haber. Todavía obtuvo cuatro aciertos más y, finalmente, se plantó con 23 palabras correctas y a sólo dos definiciones de llevarse el bote, que roza los 600.000 euros.
Toda la presión estaba ahora en el terreno de Manu, que no sólo debía seguir acertando palabras, sino hacerlo muy bien y quedarse al borde del bote de Pasapalabra para superar y ganar a su rival. Con 22 aciertos en su haber, Manu mostró signos evidentes de que iba a arriesgarse para intentar alcanzar a Nacho Mangut.
Pero la jugada no le salió bien y Manu falló en la letra Ñ. El error le restaba posibilidades aunque todavía había esperanzas: un acierto más y tal vez podría alcanzar el número de Nacho aunque ya era casi imposible superarle.
Lo volvió a intentar... y volvió a fallar. Con 22 aciertos y dos errores, Manu no podía superar al extremeño y quedaba condenado, una vez más, a sentarse en la temible silla azul en el siguiente programa, una prueba en la que es eliminado del programa si comente dos fallos.