Duelo de candidatos al ascenso

Peaje en La Romareda por el liderato

Los de Calero defienden la primera posición contra el Zaragoza, en el que será un nuevo ejercicio de compromiso, trabajo y talento granota

Momento de la celebración del tercer gol del Levante UD

Momento de la celebración del tercer gol del Levante UD / JM López

Rafa Esteve

El liderato de Segunda División tiene nombre y apellidos: Levante Unión Deportiva. Después de los años de tristeza vividos en Orriols, ocupar el primer puesto de la clasificación no pasa desapercibido y los motivos para estar felices son justificados. No obstante, el clima de la cúspide, envidiable para los que sueñan con subir a la élite del fútbol español y de prestigio para el resto de adversarios, hace que la exigencia sea muy alta. Solo ascienden dos y, de momento, uno de ellos es el cuadro granota porque las expectativas no solo son elevadas, sino también porque conoce el precio de estar arriba.

Lo sabe Julián Calero, y con esa mentalidad, saltará hoy su equipo al césped de La Romareda: con la ilusión de seguir metiendo puntos en la mochila levantinista.

«Sería muy hipócrita por mi parte decir que no he mirado la tabla y que esto es muy largo, eso ya lo sabemos todos y además es que es la realidad. El estar arriba tiene un peaje, que es el día a día, la humildad, el trabajo, el esfuerzo y, por supuesto, la calidad individual de tus jugadores. Eso va por delante, pero ver a los chicos felices y a la afición contenta, a mí también me hace estarlo. Con los pies en el suelo, muy prudente, pero evidentemente contento». Ese es el mensaje de un Julián Calero que sabe lo difícil que será vencerle al Zaragoza, de los que más en forma está en Segunda y que es aspirante a subir. «Están en un buen momento, más allá de la derrota del otro día en Burgos, que fue en el descuento y podrían haber ganado el partido», dijo.

De cara a un encuentro en el que se reencontrará con su hijo después de haberlo entrenado en el Cartagena, el técnico granota destaca: «Ya hemos jugado unas cuantas veces y nos hemos vacilado un poquillo. Claro que es especial, pero le damos mucha naturalidad, primero porque él lucha por sus intereses y yo lucho por los míos. Aquí no hay padres ni hijos, yo voy a intentar ganar seas quien seas. Lo siento en el alma, pero intento ganar, exactamente lo mismo que pensará él. Después del partido sí seremos padre e hijo, nos daremos un beso y nos diremos te quiero y lo que haga falta. Eso sí, quien pierda, paga una comida».

Sin Fabrício, en el tramo final de su recuperación, el duelo ante el Zaragoza servirá para medir si los 11 puntos obtenidos tienen fundamento. La Romadera servirá para calibrar sensaciones, aunque el Levante garantizará competitividad. Nunca tirará la toalla. Y menos, ahora que lidera la tabla.