Memorias
Salvador Fernández Calabuig: "O los valencianos nos creemos que tenemos una identidad propia o no seremos nadie"
El empresario torrentino presenta esta tarde sus memorias en la Sala Cívica del Mercat de la capital de l'Horta Sud
El dirigente empresarial fue presidente de la Caixa d'Estalvis de València y vicepresidente de la Cámara de Comercio de València, la CEV, la CIERVAL durante los años 80 y 90

Salvador Fernández Calabuig. / L-EMV
Llega a su cita puntual y le veo, cuando las campanas tañen las 11, sentado en la terraza de la cafetería donde hemos quedado en Torrent. Es domingo y la ciudad participa en un lento despertar colectivo. Esta tarde, a las 19.30 horas, la Sala Cívica del Mercat acoge la presentación del libro 'Salvador Fernández Calabuig: entre l'empresa i el compromís social', editado por Alfons el Magnànim, una larga conversación entre la periodista Magda Lázaro y el que fuera presidente de la Caixa d’Estalvis de València y del Club de Gerents de Torrent, y vicepresidente de la Caixa d’Estalvis de Torrent, la Cámara de Comercio de València, la CEV, la CIERVAL y el comité ejecutivo de la Feria de Muestras de València. Un protagonista de una 'història i un país' todavía, entonces, en construcción, que reflexiona sobre el pasado pero también observa con lucidez, y ya con un café entre las manos, sobre los retos del presente y del futuro en general.
"En aquellos tiempos era un poquito ingenuo, estaba muy verde", afirma entre risas, recordando su nombramiento como presidente de la Caixa de València, con tan solo 43 años, en 1987. "El problema que yo tuve en València entonces es que yo había formado parte siempre de un equipo muy compacto y fiel siempre. Íbamos todos a una, éramos amigos y procedíamos de la Unió Democràtica del País Valencià. Yo pensaba que pasaría lo mismo en València, pero no fue así. Y lo pasé mal, muy mal. Me tocó la época fea'. Su equipo era el conocido 'clan dels torrentins' (todos ellos salen en el libro), que durante años, ocupó lugares de decisión y responsabilidad en diferentes estamentos económicos y empresariales valencianos con Joan Lerma en la presidencia de la Generalitat.

En la calle dedicada a su abuelo, Salvador Fernández Ros. / L-EMV
Y eso que ya se lo advirtió, relata, su propio padre quien no quería, por nada del mundo, que su hijo se involucrara en cuestiones de la 'res publica'. "Era por lo que le había pasado a mi abuelo, que fue fusilado por haber sido el alcalde de la República en Torrent, y él me dijo que con esos antecedentes mejor no meterse en política. Pero me dijo dos cosas también: que intentara que después de 40 años, hiciera lo que hiciera, me pudiera mirar en el espejo, y que cuando más alto es el árbol, más profundas tienen que ser las raíces Nunca dejes a tu gente y a Torrent'.
Una época y una fusión
José Ferrís, Aldino Fernández, Antonio Baixauli, Paco Carratalà, Vicente Ruiz Monrabal, Joan Lerma, Antonio Birlanga, Adela Cortina, Severo Ochoa, José María Gil, Luis Moscardó, Vicent Ortí, Pepe Simó, Vicent Iborra, Juan Sebastián Carpi, Ximo Puig, Vicente González Lizondo, Federico Félix, José Deusa, Jesús Ros, MªJosé Catalá, Amparo Folgado, Vicent Palacios, Francisco Pérez... La conversación se impregna de una lluvia constante de nombres, fechas, referencias, agradecimientos y reproches fruto de quien ha vivido, compartido y leído mucho y, además, lo recuerda muy bien. "Tengo una memoria increíble, me acuerdo de todo, hasta de lo malo", explica. Y en ese todo, hay algo que nunca ha podido "superar": la desaparición de Caixa de Torrent en su fusión con la CAM. "Todavía me duele. La época que estuve trabajando allí fue la más feliz de mi vida. Eso no lo he podido digerir nunca".

Fernández Calabuig, en la Caixa d'Estalvis de València.jpeg / Levante-EMV
'Mi padre me dio dos consejos: que hiciera lo que hiciera, me pudiera mirar en el espejo, y que nunca dejara a mi gente y a Torrent'.
Ahora está decepcionado con la política -"no veo ni los telediarios"- y considera que es necesaria "una rehabilitación moral de la sociedad española" y, en el caso de la valenciana, "o se recuperan los valores autóctonos que tenemos como pueblo y nos creemos que somos una comunidad autónoma con identidad propia o no vamos a ser nadie". En su repaso mental salva de las llamas, eso sí, a los políticos torrentinos de todos los colores "porque ninguno ha caído en la corrupción, han sido honestos" y , sobre todo, a su pueblo, donde ha vivido toda la vida y sin el cual no se entendería a Fernández Calabuig. "Me compré un piso en València y estuvimos tres noches. Al día siguiente volvimos a Torrent", cuenta entre risas. Un Torrent donde el Club de Gerentes, el Círculo Católico, la Fundación Instituto Pro-Desarrollo de Torrent, el Mas del Jutge y la comarca de l'Horta Sud en general sintieron su huella. Era difícil no vivir aquí. "Tengo los mismos amigos que cuando tenía 16 años y sigo pensando en valenciano", sentencia.
El café se acaba y recorremos varios lugares para las fotografías (la ermita, la calle dedicada a su abuelo...) pero el relato continúa. Conoce a todo el mundo y casi todos se detienen a conversar unos instantes. Las campañas tañen las 12.30 y toca retirarse. La avenida ya está llena de gente y en las terrazas el vermut ha tomado el relevo. La vida no se detiene jamás.
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