El secano se queda sin cultivos

El verano será crítico para olivares, frutos secos y viñedos en la C. Valenciana. La cosecha de cereales se da por perdida

El secano  se queda sin cultivos | ACTIVOS

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José Luis Zaragozá

José Luis Zaragozá

Luis Ángel López es un agricultor que cultiva cereales en Requena, pero dice que el trigo, y la cebada apenas han crecido durante esta primavera por la ausencia de lluvias. La sequía es terrible tierras adentro de la Comunitat Valenciana. «Muchos campos ni se recogerán», advierte a pie de campo tras observar unas espigas crecidas a escasos centímetros del árdido suelo de esta comarca. También sufre el valle de Ayora, según este agricultor asociado a AVA-Asaja, donde están ubicadas parte de las explotaciones de cereales de la Comunitat Valenciana. En otros cultivos la situación también es para llorar en algunas explotaciones. Juan Luis López cultiva viñedos en Requena; pero este año muchas cepas están secas. «No va a dar cosecha y algunas se morirán», lamenta.

Y es que, según el departamento técnico de la Coag, más de 370.000 hectáreas de cereales de secano del nordeste peninsular y la cuenca mediterránea perderán por segundo año consecutivo entre el 60% y el 90% de su cosecha por los efectos de la sequía coincidiendo con la campaña de siega. «El cambio climático está causando verdaderos estragos en los secanos áridos de Zaragoza, Teruel, Lleida, Tarragona, Valencia, Alicante, Murcia y las Islas Baleares, que acumulan dos años sin apenas cosecha de cereales», lamenta Javier Fatás, responsable de Agua y Medio Ambiente de la Ejecutiva de Coag, quien ya reclama al Ministerio de Agricultura y a las comunidades autónomas ayudas directas para los cerealistas de las zonas más afectadas que llevan ya dos años consecutivos sin apenas ingresos. Entre las autonomías con problemas por sequía se encuentran Cataluña, Aragón, la Rioja, Murcia y Baleares.

El secano  se queda sin cultivos |

El secano se queda sin cultivos | / JOSÉ LUIS ZARAGOZÁ

Almendras: un 35 % menos

La situación no es mejor en el sector de los frutos secos. Las primeras estimaciones de la Unió Llauradora recogidas a pie de campo en las diversas zonas productoras de la Comunitat Valenciana, pronostican una producción ligeramente superior a las 4.000 toneladas de almendra en grano, lo que representa un descenso del 9% respecto a la campaña pasada que ya fue una de las más bajas del siglo. Con esta nueva cosecha se volverán a batir récords a la baja, pues significará un descenso del 35% sobre la media del periodo 2000/2022. No obstante, pese a este descenso, la calidad es muy buena, mejor que la pasada campaña.

Por provincias, las previsiones pueden variar ligeramente. En las comarcas de Alicante, debido a la mayor concentración de almendros en regadío, la producción se situaría alrededor de las 1.500 toneladas, lo que representaría un aumento del 18%. En las de Valencia, con una estimación de unas 1.600 toneladas, el descenso sería de un 5%, mientras que en las de Castelló, la zona más afectada por la sequía, se espera una cosecha de poco más de 1.000 toneladas, lo que representa un decremento del 35%.

Las causas de esta caída de la producción se deben, fundamentalmente, a la falta de lluvias de los últimos meses, sobre todo durante el invierno y la primavera que han agravado la persistente sequía que vienen soportando la mayor parte de las comarcas productoras de almendra y que ha afectado en mayor medida a la provincia de Castellón.

Hay también una alarmante falta de rentabilidad en las explotaciones. Los precios de la campaña pasada fueron un 60% inferiores a los de la campaña 2014/15, mientras que cada año hay mayor importación de almendras de California con precios cada vez más bajos. En este sentido, las importaciones de almendras a la Comunitat Valenciana han aumentado un 45% en los últimos quince años. El precio de importación de almendras norteamericanas en 2023 fue de 3.63 €/kg, un descenso del 26% con relación a 2022. Estas importaciones son de menor calidad por culpa de los sistemas productivos que emplean, tal y como se demuestra con las detecciones de aflatoxinas.

En busca de ayudas

La Unió Llauradora i Ramadera ha propuesto, a través de mociones en Ayuntamientos, la implementación de medidas excepcionales a las ya aprobadas para establecer ayudas directas que mitiguen las consecuencias económicas negativas del conflicto en Ucrania y de las condiciones climáticas adversas como es el caso de la sequía.

En este sentido, insta a que se solicite al Consell de la Generalitat que se establezca de manera urgente una línea de ayudas excepcionales para las explotaciones agrarias de uva de vinificación, olivar, frutos secos de secano y cereal, que compensen la reducción de ingresos y el incremento de costes productivos resultantes del conflicto en Ucrania y la sequía.

El ejercicio 2023 concluyó con una nueva pérdida de superficie cultivada en la Comunitat Valenciana de casi 2.000 hectáreas respecto a 2022. Una cifra que se eleva a más de 16.000 si se suman los últimos cuatro años, justo desde la fecha de inicio de la pandemia. La información difundida por la Unió está elaborada con los datos de la Encuesta de Superficies y Rendimientos de los Cultivos (ESYRCE). La pérdida de superficie cultivada en 2023 asciende a 1.953 hectáreas. Destaca el descenso registrado en los cultivos herbáceos con los cereales de grano a la cabeza (–3.802 hectáreas) y forrajeras (–1.905 ha), mientras que aumentó en leguminosas de grano (+2.017 ha), hortalizas y flores (+570 ha) y cultivos industriales (+265 ha). La superficie total cultivada en la Comunitat Valenciana es de 622.144 hectáreas. Si se suma la cultivada y no cultivada (forestal, prado y pastizales y otras superficies, donde se incluyen las tierras baldías), se mantiene estable en las 2.326.000 ha de los últimos años.

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