Opinión
¿Y los señores del puro y la copa?
GONZALO BELENGUER
Acostumbrados como estamos, en este país, a ‘etiquetar’ todo lo que nos rodea y a clasificarlo a partir de una mirada maniquea, me gustaría intentar hacer una aproximación lo más objetivamente posible a un colectivo que, desde mi punto de vista, está poco reconocido por estos lares: los empresarios. Todavía existe cierta ‘verdad asumida’ en torno a su figura que en nada se le parece pero que, desgraciadamente, todavía sufre, en muchos casos, la torva mirada de la sociedad.
Tengo la fortuna de compartir esfuerzos, visiones y sinsabores, que de todo hay, con grandes personas que, día a día, sin horarios ni calendarios, trabajan por llevar a cabo su proyecto empresarial; generando empleos de calidad, arriesgando su patrimonio, intentando retener talento, enfrentándose al mercado y a un sistema poco propicio para este tipo de aventuras.
Un dato que refrenda lo anterior, el 84% del empleo de este país lo generan las más de 3,4 millones de empresas privadas existentes, de las que casi un 96% son micropymes -menos de 10 empleados-. En total, el tejido empresarial español genera el 85% del Producto Interior Bruto (PIB), pese a todas las dificultades a las que debe hacer frente.
Quizá si confrontásemos estos datos con los maledicentes estereotipos, más propios de barra de bar o de ‘motivados’ ante los medios, comenzaríamos a ajustar cuentas, de verdad, entre toda la patulea patria.
Una de las sesudas aseveraciones que suelen hacerse acerca del tejido industrial, más si cabe en nuestra Comunitat, es el de su pequeño tamaño y, obviamente, ésta es una realidad; así como la de su menor capacidad de inversión en proyectos e iniciativas de I+D+i, cuando es uno de los factores diferenciales de competitividad.
¿Por qué el 99,3% de nuestras empresas tiene un máximo de 50 empleados? ¿Saben que si lográsemos equiparar el tamaño medio de éstas -4,7 empleados- al de la media europea -6 empleados- o al de Reino Unido -9,3-, lograríamos que nuestro PIB fuese un 3,5% y 7,5%, respectivamente, superior al actual? Lógicamente, esta transformación que propiciaría un mayor atrevimiento en materia de innovación y colaboración con el resto de agentes del sistema, requeriría cambios radicales en la propia esencia del sistema.
Egoístamente, considero que, si aparcásemos nuestro atávico instinto a penalizar el éxito ajeno, logrado a base de esfuerzo y compromiso, creceríamos como sociedad y sería el mejor legado a las futuras generaciones. De todo hay como en botica, pero tenemos una generación de empresarios, responsables e implicados, cuya vocación es contribuir a la prosperidad y desarrollo de la sociedad en la que creen y a la que aportan, de forma desinteresada y poco conocida, todo su valor y compromiso.
Desde estas líneas, todo mi reconocimiento, no sólo a los grandes y reconocidos referentes sino al anónimo empresario que lucha contra los elementos, cual Armada Invencible, por hacer viable su sueño, su pequeño negocio…
Así que, menos ‘etiquetas’ y más reconocimiento a quien contribuye, con su ejemplo, al futuro de toda una sociedad. Por cierto, de ‘los del puro y la copa’, ni rastro. Sólo compromiso.
Suscríbete para seguir leyendo
- Las ciudades valencianas se preparan para el tasazo de basura que disparará el recibo de los vecinos
- Imserso 2024-25: Todo lo que debes saber para reservar los viajes este lunes
- Los detalles de la boda de la hija de Camps: invitados, vestido de diseño, y el emblemático lugar del convite
- Hemos dormido en el río con una máscara de oxígeno y un niño de 7 años
- Todas las fotos de la boda de la hija de Francisco Camps
- Preciosa boda de Isabel Camps y Giovanni Bonavera en Les Arts
- Espectacular cogida en la suelta de vacas de Algemesí
- Viajar hoy en los buses de la EMT es gratis con motivo del Día sin Coche