Cambio climático

La Tierra vive el periodo más frío en 485 millones de años, pero el calentamiento sigue desbocado

La concentración de CO2 en la atmósfera determina la temperatura media global del planeta, constata un estudio

Emisiones de una central eléctrica.

Emisiones de una central eléctrica. / EFE / Justin Lane

Ramón Díaz

Ramón Díaz

Conocer el pasado ayuda a afrontar el futuro. Con esta premisa, un grupo de investigadores británicos y estadounidenses ha estudiado la historia de la temperatura superficial media global a lo largo de los últimos 485 millones de años, el periodo conocido como Fanerozoico. Los resultados de la investigación ofrecen una visión crucial para comprender la evolución climática del planeta y proporcionan un marco adecuado para analizar el calentamiento antropogénico actual.

A lo largo de este extenso período de tiempo, la relación entre la temperatura, las concentraciones de dióxido de carbono (CO2) y otros factores ambientales ha influido profundamente en el desarrollo y extinción de diversas formas de vida, así como en los cambios químicos de la atmósfera y los océanos.

En su esfuerzo por reconstruir la temperatura superficial media global del pasado remoto, los investigadores han presentado ‘PhanDA’, un nuevo modelo que combina datos climáticos proxy (indicadores indirectos) con simulaciones de modelos climáticos.

El modelo ha revelado que, a lo largo de su historia geológica, la Tierra ha pasado por estados climáticos muy variados, desde épocas de temperaturas extremadamente frías (con presencia de glaciaciones) hasta períodos de ‘efecto invernadero’, en los que el clima era notablemente cálido y los casquetes polares estaban ausentes.

Planta energética en Alemania.

Planta de energía en Alemania. / EFE

Este análisis a largo plazo resulta fundamental para entender cómo responde el sistema terrestre a los cambios en las concentraciones de CO2 y cómo estos cambios han influido en la evolución de la vida en la Tierra, ya que en el período de tiempo estudiado se han registrado varias extinciones masivas.

Una conclusión del estudio es que a lo largo del Fanerozoico, el CO2 ha sido el principal impulsor de los cambios climáticos, más que otros factores, como la variación en la luminosidad solar.

Temperaturas extremas

Antes de este estudio, todavía no existía una curva de temperatura fiable para el Fanerozoico. Los resultados han constatado lo que los científicos sospechaban: la íntima relación entre las concentraciones de CO2 en la atmósfera y la temperatura superficial media global de la Tierra. Los períodos de calor extremo estuvieron relacionados con mayor frecuencia con niveles elevados de ese gas en la atmósfera. Y cuando su presencia fue baja la temperatura fue más fría.

Además, ha revelado que la temperatura superficial media global ha oscilado entre los 11°C y los 36°C durante los últimos 485 millones de años, un rango significativamente mayor que el señalado por reconstrucciones anteriores.

Esto significa que la Tierra tuvo una temperatura media hasta 15ºC mayor que la actual y que en la actualidad vive el período más frío del Fanerozoico. Pero también que el calentamiento global antropogénico está elevando ahora la temperatura media global a un ritmo mucho más rápido que los anteriores eventos de calentamiento.

Fósiles en la colección de investigación del Museo Nacional de Historia Natural del Instituto Smithsoniano.

Fósiles en la colección de investigación del Museo Nacional de Historia Natural del Instituto Smithsoniano. / Chip Clark

El modelo revela, además, ‘patrones clave’ en la relación entre la temperatura y el gradiente entre polos y trópicos. Durante los períodos de altas temperaturas, se observa un aumento más pronunciado de las temperaturas en latitudes altas. Y una disminución en la diferencia de temperatura entre las regiones ecuatoriales y polares.

Uno de los hallazgos más sorprendentes del estudio es la variabilidad de las temperaturas tropicales, que han oscilado entre los 22°C y los 42°C. Este descubrimiento desafía la idea de un límite superior para el calor tropical y sugiere que la Tierra ha experimentado temperaturas mucho más extremas de lo que se creía, y que la vida ha tenido que adaptarse a temperaturas extremadamente altas en diversas etapas de su historia.

Objetivo, controlar las emisiones

La ‘sensibilidad climática aparente’, que es la respuesta de la temperatura global a una duplicación del CO2 atmosférico, se estima en aproximadamente 8°C, lo que equivale a dos o tres veces la sensibilidad climática actual. Este valor indica que la Tierra ha sido mucho más sensible a los cambios en el CO2 en el pasado de lo que se pensaba.

Según los datos recabados durante la investigación, esta relación no ha cambiado significativamente, independientemente de si la Tierra estaba en un estado climático cálido o frío. El hallazgo es clave para comprender cómo los niveles de CO2 han moldeado la historia climática de la Tierra y subraya la importancia de este gas en la regulación del clima global.

Pero ‘PhanDA’ no solo proporciona una visión detallada del pasado climático, sino que también ofrece un contexto esencial para los desafíos climáticos actuales y futuros. El estudio demuestra la importancia de controlar las emisiones de CO2 para mitigar los efectos del cambio climático, y sugiere que, dado el aumento continuo de este gas debido a las actividades humanas, se puede esperar que el calentamiento global continúe siguiendo patrones similares a los observados en el pasado.

Principales emisores de CO2 (2019).

Principales emisores de CO2 (2019). / elordenmundial.com

Más conclusiones: el hecho de que la Tierra haya pasado más tiempo en estados climáticos cálidos que fríos durante el Fanerozoico sugiere que el planeta es más propenso a ciclos de invernadero.

Lo que diferencia al calentamiento actual es la velocidad a la que están ocurriendo estos cambios, impulsados por la quema de combustibles fósiles y otras actividades humanas, que están elevando las concentraciones de CO2 a niveles no vistos en millones de años.

Informe de referencia: https://www.science.org/doi/10.1126/science.adk3705

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