El concurso El Cazador es ahora mismo uno de los más seguidos de la televisión y, por eso, se ha ganado un lugar destacado en la programación diaria de la pequeña pantalla.
Los cazadores: Paz Herrera, 'la profesora'; Ruth de Andrés, 'la gobernanta'; Lilit Manukyan, 'la espía'; Erundino, 'el justiciero'; y Orestes Barbero, 'el espartano', son personajes reconocidos por su sabiduría y han pasado por varios programas de televisión (en su mayoría proceden de Pasapalabra) a lo largo de su dilatada trayectoria. Su misión: poner a prueba a los concursantes que intentan llevarse el premio del programa.
Prácticamente desde el principio, El Cazador ha logrado consolidarse en las tardes de TVE enfrentándose a dos rivales de gran peso: Pasapalabra, que sigue imbatible, y Reacción en cadena, que ha conseguido captar una audiencia leal impulsada por el éxito y la permanencia de un grupo de concursantes.
Según la Agencia audiovisual independiente Dos'30, especializada en audiencias, El Cazador se mantiene en la franja vespertina de La 1 con un 9,1% de cuota de pantalla y 656.000 espectadores. Comienza con un 7% de share y alcanza más del 11% hacia el final del programa.
Pulseras contra el cáncer
En una de las ediciones de El Cazador Anónimos, una concursante compartió que actualmente se encontraba desempleada, aunque se estaba preparando para ser profesora de Educación Secundaria.
Rodrigo Vázquez, el presentador, le preguntó si llevaba algún amuleto que le diera fuerza. La participante respondió: "He traído dos pulseras, una de la Asociación Española contra el Cáncer y otra de la Fundación Sandra Ibarra, que me la regaló ella misma porque tuvo el mismo tipo de cáncer que yo".
La respuesta sorprendió a todos y la joven explicó su situación en el plató de El Cazador: "Hace tres años tuve leucemia y quiero aprovechar este momento para agradecer a las personas que donan médula y sangre, ya que, gracias a ellas, personas como yo seguimos vivas".
La Fundación Sandra Ibarra es una organización sin ánimo de lucro con 16 años de experiencia en la lucha contra el cáncer. Desde su nacimiento, la entidad ha impulsado campañas de prevención, concienciación e investigación sobre el cáncer y ha colaborado activamente en la humanización del sistema sanitario.
En los últimos años, la Fundación Sandra Ibarra ha dirigido sus esfuerzos hacia la creación de soluciones en este ámbito. Por eso creó la Escuela de Vida, un espacio dedicado a los pacientes y supervivientes de cáncer, que pone el foco en las necesidades de aquellos que ya no tienen un tumor o un tratamiento, aunque experimentan otras secuelas.